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Denuncian en BIOCEN afectaciones del bloqueo

Claudia Rdguez

La Habana, Cuba. – Los trabajadores del Centro Nacional de Biopreparados (BIOCEN) realizaron una caravana para exigir el cese del criminal bloqueo que impone el gobierno de Estados Unidos a la Isla y celebrar la contundente victoria de Cuba en Naciones Unidas.

El despliegue de vehículos y banderas cubanas también festejó los resultados de eficiencia de la vacuna Soberana 02, cuya producción a gran escala se realiza en la entidad.

Entre las limitaciones que provoca la política norteamericana a BIOCEN destaca la dificultad para la adquisición de desinfectantes para limpieza de áreas asépticas y de medios de cultivos para la microbiología.

La cancelación de contratos y la sustitución de proveedores, además de las problemáticas asociadas al arribo de tecnología y suministros a través de terceros países, son también consecuencias del bloqueo que afectan a ese polo científico.

https://www.radioreloj.cu/noticias-radio-reloj/ciencia/denuncian-en-biocen-afectaciones-del-bloqueo/

BIOCEN apuesta por la calidad y gestión ambiental

Claudia Rdguez

La Habana, Cuba. – El Centro Nacional de Biopreparados (BIOCEN), propone un plan de acción para este año 2021, en aras de obtener el aval de la OSDE Biocubafarma para implementación de la gestión ambiental, dijo a Radio Reloj la Jefa del Grupo de Medio Ambiente de BIOCEN, Tatiana Hernández.

Estamos desarrollando una estrategia que integra la protección ambiental con el sistema de gestión de la calidad en la empresa, que debe completarse en el segundo semestre del año, aclaró la directiva.

También el Centro se propone alcanzar durante este etapa la certificación de Sistema de Gestión Ambiental, mediante una estrategia para apoyar el enfrentamiento al cambio climático e impulsar el desarrollo sostenible.

Hernández refirió que estas acciones atienden a objetivos estratégicos anuales enfocados en aspectos fundamentales que dan cumplimiento a las metas de protección ambiental trazadas por la entidad.

Plan de acción ambiental

El Centro Nacional de Biopreparados responde a objetivos estratégicos para alcanzar la Certificación de Sistema de Gestión Ambiental y contribuir al desarrollo sostenible desde la comunidad, dijo a Radio Reloj la Jefa del Grupo de Medio Ambiente de BIOCEN, Tatiana Hernández.

Se prioriza en la entidad científica el manejo de desechos sólidos reciclables, como papel, cartón, vidrio y acero inoxidable, además de reactivos que se emplean como materia prima en encadenamiento productivo con otros actores de la economía.

Iguamente se lleva a cabo en BIOCEN un macroproyecto de energías renovables que incluye la compra de paneles fotovoltaicos para disminuir el consumo de combustible fósil.

Señaló que también se trazan acciones de comunicación y planes de capacitación y se perfeccionan políticas para implementación de auditorías y actualización de documentos de tema Medio Ambiente.

https://www.radioreloj.cu/noticias-radio-reloj/ciencia/biocen-apuesta-por-la-calidad-y-gestion-ambiental/

 

Biocen, la estratégica etapa final en la fabricación de vacunas y otros productos de la biotecnología cubana

Nuestro recorrido por el Centro Nacional de Biopreparados (Biocen), empresa de alta tecnología del grupo BioCubaFarma en Bejucal, Mayabeque, cerca de la periferia habanera, comienza en la Planta de Envase. En esta jornada están etiquetando y envasando la Soberana 02.

De la máquina de etiquetado, que controlan dos operarios, salen los bulbos de la vacuna anti-COVID-19 en cajuelas hacia una mesa cercana, donde otra operaria los revisa y coloca en un carrito en el que seguirán camino hacia el área de envase. Allí, en dos salas, unas dos decenas de trabajadoras los colocan en estuches −cada uno de 25 bulbos, con la identidad de la vacuna y otros datos− en los que harán su viaje final hacia los vacunatorios.

El itinerario partió del Centro de Inmunología Molecular, donde, en un fermentador, se cultiva en células de mamífero (CHO, derivadas de ovario de hámster chino) la proteína RBD del virus SARS-CoV-2. De ahí, pasa al Instituto Finlay de Vacunas (donde se concibió el inmunógeno) y se conjuga el RBD con −en el caso de la Soberana 02− el toxoide tetánico. Ese ingrediente farmacéutico activo (IFA) conjugado se envía a Biocen, donde se realiza la formulación, el escalado productivo, y transcurre el proceso final hasta el envasado.

Cada cajuela contiene 208 viales. Según los operarios, en dependencia de la velocidad de operación de la máquina pueden salir de esta entre 25 y 30 cajuelas por hora. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Mientras miramos los viales salir de la máquina de etiquetado, preguntamos cuántos salen en cada cajuela. Nos responden que 208. Hoy etiquetan y envasan Soberana 02 en presentación multidosis (10 dosis). Inevitablemente, hacemos la matemática: 2 080 dosis en cada cajuela. Y el flujo es constante. La máquina es rápida. Los operarios no se detienen.

En cada estuche de 25 unidades donde son colocados en la mesa de envase van, entonces, 250 dosis. Ahí también, mientras envasan, las operarias revisan los bulbos en busca de la más mínima imperfección en el etiquetado. Es uno de los detalles en la industria biotecnológica y en Biocen: la revisión, el control de la calidad constante, desde el primer paso de fabricación hasta la liberación final de cada lote por la autoridad regulatoria para la distribución.

Lo apreciamos minutos después, en la Planta de Parenterales 2. Allí comenzamos el recorrido por la sala automatizada de control, donde se siguen en pantallas todas las áreas de producción y se monitorean los parámetros de la planta.

Operarias en una sala de envase manual. La Planta de Envase tiene una capacidad de aproximadamente 100 000 unidades físicas (viales) diarias, según la presentación. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

En estuches de 25 bulbos hace la vacuna el viaje final hacia los vacunatorios. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

De IFA conjugado a vacuna

Se escucha o lee formulación, llenado o escalado productivo y todo puede parecer simple, pero llevar el IFA a producto final −algo que, como característica de la industria biofarmacéutica a nivel mundial, se hace en locaciones o plantas distintas, incluso de países distintos− requiere plataformas tecnológicas (tanto maquinaria como procesos de producción) muy avanzadas, know how y detallados y estrictos procesos de validación y auditoría permanentes.

Según datos de la industria, el antígeno de la vacuna Pfizer/BioNTech se fabrica en Misuri y el ARNm en Massachussets, mientras que la formulación y el envasado tienen sede en Michigan y Puurs (Bélgica). Este año, BioNTech abrió otra planta productiva en Marburgo (Alemania), pero igual el envasado se hace en Puurs.

Moderna usa plantas para producir antígenos en Nuevo Hampshire, Pensilvania y Suiza, y dos especializadas en acabado en España e Indiana. Un análisis reciente refería que la vacuna de AstraZeneca/Oxford se produce en 25 plantas distribuidas en todo el mundo.

Hay que sumar a eso que estas cadenas dependen de plantas o laboratorios que suministran lípidos, enzimas, material genético y otros componentes, tanto sustancias como implementos especializados empleados en la producción.

En abril, leímos sobre países latinoamericanos que producirían el IFA y asumirían el llenado de una de las vacunas disponibles en el mercado, por acuerdo con la compañía desarrolladora.

El dueño de uno de los laboratorios implicados, al explicar demoras en el llenado, publicó en Twitter que “envasar cada tipo de vacuna requiere una serie de equipos e insumos específicos que, por la alta demanda global, hoy resultan imposibles de conseguir rápidamente”. Hablaba también de la “capacitación del personal científico y técnico para esta fabricación en particular”, que implica “reentrenar personal y realizar nuevas inversiones”. Además, puntualizaba que su compañía no puede disponer del principio activo como si le perteneciera, “porque no es la propietaria”, menos aún de la vacuna.

Es decir… Plataformas tecnológicas, equipos altamente especializados, know how, plantas con tecnología de punta; especialistas, técnicos y operarios bien capacitados. Todo acorde con regulaciones estrictas, validado y auditado nacional e internacionalmente y certificado por los reguladores sanitarios. Igualmente, insumos y materiales específicos de alta demanda en un mercado tensionado por la crisis sanitaria y bajo presión de la competencia (por vacunas y componentes); desarrollo y producción en cadena (en lo que es una ventaja, en el caso de Cuba, el enfoque de cooperación, el conocimiento y los procesos compartidos entre centros de la isla) y, entre muchos otros, un detalle importante: la propiedad sobre el IFA y las vacunas. En Cuba, ambos son cubanos.

En el caso de las tres vacunas Soberana, el ciclo comienza en el Centro de Inmunología Molecular (CIM), continúa en el Instituto Finlay de Vacunas (IFV) y concluye en Biocen. Es una de las rutas tecnológicas de las vacunas cubanas; la otra, de Abdala y Mambisa, involucra al CIGB y los Laboratorios Aica.

Durante la inspección visual. En la foto, inspección de viales de Biomodulina-T. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

En la sala de control, el jefe de las plantas de parenterales de Biocen (Parenterales 2 y Parenterales 3), el ingeniero y máster en Ciencias Humberto Pérez de la Concepción, comienza hablándonos de los estrictos protocolos que aseguran la calidad y seguridad de los procesos.

“El cuidado es extremo. El aire es filtrado, no puede haber partículas porque pueden contener microorganismos. Hay requisitos de vestuario y parámetros establecidos de humedad, temperatura, presión y niveles de partículas en el aire, que se mantienen en índices aceptables según las diferentes clasificaciones de áreas”, explica.

Estamos en el inicio, en lo que llaman área “sucia” −que en realidad es un sitio en condiciones ambientales normales−, aunque el aire es acondicionado, filtrado, para temperatura y confort, “pero no es controlado”.

A esa área llegan los trabajadores y en la zona de taquillas se cambian la ropa por un uniforme de circulación interna. “Ahí comienza el paso a las áreas que llamamos limpias o clasificadas, donde se realizan los diferentes procesos.

“Estas van desde un área limpia de menor clase hasta aquellas en que se realizan los procesos críticos de fabricación de parenterales, donde el medicamento, o el vial que contiene el medicamento, están expuestos al ambiente. La clase A, la más crítica y de más alta clasificación, es donde están las máquinas de llenado. Ahí todo se realiza bajo flujo laminar y se controla al extremo el índice de partículas.

Una operaria de la máquina llenadora en la Planta de Parenterales 2 de Biocen, vista a través del cristal desde el área de recepción de viales. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

En clase A, el operario ingresa y trabaja con toda la anatomía cubierta, incluidos careta, doble traje de aislamiento y doble guante. No puede haber ninguna superficie del cuerpo expuesta, porque en cualquiera de estas áreas de producción el hombre es el mayor contaminante.

“Luego está la clase B, un poco menos rigurosa. En las operaciones que se realizan el vial no está expuesto, pero es el área que rodea a la clase A; por lo tanto, debe estar controlada, al igual que los requisitos de vestimenta”.

Otra condición del ambiente interior en las plantas de parenterales es la presión. “La presión es positiva desde el lugar más limpio al más sucio o en condiciones ambientales más cercanas a lo normal; hay una cascada de presiones, cambios de presión de un ambiente a otro, para que el aire salga del lugar más controlado a los menos controlados, hasta el área en condiciones ambientales más cercanas a lo normal.

“Quienes trabajan ahí tienen sobrepresión, están sujetos a condiciones de trabajo irregulares. Tienen este sistema de ropa, que es incómodo, doble uniforme y doble guante los que están en grado A y grado B; careta y otros implementos. Son condiciones difíciles de trabajo.

“Debido a esto, lo máximo que pueden estar en un turno son cinco horas, es el más largo que tenemos. Esto en las clases A y B, las de producción”.

El sistema de presión también se controla en el puesto de control, donde hay un plano de toda la planta, con el sistema de cascada de presiones entre un ambiente y otro. Va pasando desde 10 o 15 pascales de diferencia hasta llegar al ambiente final. O sea, tenemos cuatro clases, puede que haya 60 pascales de diferencia entre el ambiente primario, el más controlado, y el ambiente exterior.

Los trabajadores pasan por chequeos médicos periódicos. No todo el mundo puede trabajar en área aséptica, no solo por la presión, sino también por las condiciones: parados, sometidos a estrés, con un vestuario especial; no pueden salir en turnos de 4 o 5 horas, porque una salida puede implicar una parada del proceso.

Sala de recepción de viales, contigua a una de las máquinas de llenado. Para el medio de transporte (BTV), del que miles de unidades son utilizadas a diario en Cuba, en las demandas pico se han empleado las dos plantas de parenterales, explica el ingeniero Humberto Pérez. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

En las otras clases, C y D, el área de preparación, se alistan los materiales que pasan al área de producción (formulación y llenado) a través de dispositivos y procesos de esterilización.

“Todo lo que entra al núcleo, el área donde se encuentran las máquinas llenadoras, donde puede estar expuesto el medicamento, tiene que estar estéril”, señala el jefe de las plantas de parenterales de Biocen mientras nos muestra en las pantallas de control las diferentes áreas, donde se ve a los operarios en sus funciones.

Por un lado, tapones y sellos pasan por autoclaves de doble puerta conectadas al área más limpia o crítica. “La autoclave descarga en el área limpia, bajo flujo laminar se recibe lo que ya está estéril, se guarda en esas condiciones y se traslada a las áreas de producción”.

Cuando accedemos −debidamente vestidos− al área de recepción de bulbos ya llenados, vemos en acción, del otro lado del cristal, la máquina llenadora, con los depósitos de tapones y sellos de aluminio, y los viales ingresando por una plataforma móvil desde el horno.

Los viales transitan por un proceso de lavado para remover cualquier partícula en el interior o exterior, y después por uno de despirogenización (esterilización por calor seco) en un horno que alcanza los 300 grados. Desde ahí ingresan al área aséptica para alimentar la máquina llenadora, que dispensa el producto en cada vial, según las especificaciones, a partir de un contenedor”, nos dice Pérez.

Ese contenedor llega desde otra parte del área crítica o de producción: la de formulación. En esta funciona un sistema de tanques rígidos y otro de bolsas tipo tanque, desechables, de 50 litros. “El medicamento ya formulado pasa de los reactores o del recipiente donde se realice la formulación a esa bolsa, que luego se conecta a la llenadora −que también recibe viales, tapones y sellos−, y de la máquina salen ya llenos y listos los viales a la inspección visual, el etiquetado y envasado”.

En la Planta de Parenterales 2 funcionan dos máquinas llenadoras con capacidad para 7 000 viales por hora cada una (14 000/hora en total). En Parenterales 3 hay también dos máquinas, una de 12 000 y otra de 4 000 (16 000/hora en total).

Pérez precisa que la Planta de Parenterales 3 está dedicada “a liofilizados y otros productos biológicos o biotecnológicos, principalmente de los centros a lo que damos servicio: el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), el CIM, el IFV y también otros como el Censa, en el caso del Surfacén. La línea de 4 000 se usa para liofilizados, que tienen menor volumen en cuanto a tamaño de lote. La de 12 000, para otros productos con mayor volumen de producción, como, por ejemplo, la eritropoyetina recombinante del CIM”.

En Parenterales 2, las dos líneas de 7 000 son destinadas principalmente a vacunas, “entre ellas las vacunas contra la hepatitis, contra el tétanos y ahora contra la COVID-19”.

Parenterales 3 está diseñada para procesar dos productos a la vez, pues las dos líneas son paralelas, cada una con su preparación de materiales, su formulación y su sistema de llenado. En Parenterales 2, un solo producto a la vez, pues las dos máquinas llenadoras son servidas por las mismas áreas de preparación de materiales y de formulación.

El día de nuestra visita, en las dos plantas de parenterales de Biocen se llenaba Biomodulina T (de Biocen, un inmunomodulador que está entre los medicamentos empleados en el tratamiento de enfermos de COVID-19), eritropoyetina recombinante (ior ® EPOCIM, del CIM, para el tratamiento de anemia en pacientes con insuficiencia renal crónica, sida, bajo quimioterapia, entre otros), y el medio de transporte para hisopos (BTV, también de Biocen, actualmente destinado a la recolección y el traslado de muestras clínicas a los laboratorios de biología molecular para el diagnóstico confirmatorio por rt-PCR de COVID-19).

De la formulación y el llenado, en el área de producción, los viales pasan a la inspección visual en tres modalidades: manual, semiautomática y automática.

Bulbos de Biomodulina T pasando por la máquina durante la inspección semiautomática, donde la operaria revisa los viales (en este caso, de Biomodulina T) a través de un lente. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

En la sala de inspección automática, la máquina cuenta con una cámara que, por comparación de imágenes, realiza la inspección visual, detecta cualquier defecto y descarta. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

“El ciento por ciento de las unidades tiene que pasar por la inspección visual, en la cual se detecta si el vial tiene el contenido correcto, la apariencia requerida (no puede tener un objeto extraño o un color diferente al que establece la especificación del producto) y otros aspectos más cosméticos, como que el retape del vial esté bien colocado. El vial no puede tener la más mínima ralladura”.

En términos de tiempo, Pérez precisa que la formulación se realiza un día antes o en la madrugada anterior al llenado. Depende del producto, de la cantidad de componentes y las condiciones en que se añade cada uno de esos componentes.

La cadena de procesos previos al llenado de un producto farmacéutico es compleja. “Primero hay que preparar los reactores, los materiales, las soluciones, los componentes activos de la formulación, pero hay excipientes que también hay que preparar, esterilizar y adicionar. Se incluyen el buffer (tampón, solución amortiguadora o reguladora, que mantiene estable el pH); si lo lleva, también preservo, que se prepara y se adiciona al final para asegurar la esterilidad del producto en el vial. Por ejemplo, el tiomersal que se usa en nuestras vacunas cuando son multidosis”.

El de Soberana 02 “es un proceso rápido, pues tiene pocos componentes”. Desde que se preparan los materiales y equipos, toma alrededor de 48 horas.

“Aquí recibimos el ingrediente farmacéutico activo y realizamos el proceso de formulación, que consiste en mezclar ese IFA con los otros componentes o excipientes que contiene la vacuna, en una concentración determinada. Ahí están las sales, un buffer, fosfato, que mantiene el pH en un rango determinado, y, si es presentación multidosis, el preservo, en este caso el tiomersal”.

Cada uno de los reactores pasa por un proceso automático previo de lavado y esterilización. “Cuando están estériles, comenzamos a preparar los componentes de la vacuna, que se mezclan en un orden determinado de adición y a una velocidad específica. Eso da lugar a la vacuna formulada, que le llamamos ‘a granel’ y que se traslada en las bolsas desechables hacia el área de llenado. Estas se conectan a la máquina, que dispensa el producto en los viales, según el volumen programado”.

“Hay que tomar en cuenta que el proceso de llenado tiene una preparación previa: el montaje de todos los componentes de la línea de llenado que tienen que ingresar estériles al área, la conexión del producto a granel a la máquina de llenado, que también tiene su proceso y su procedimiento establecido; el monitoreo del área, el control previo al llenado, el ajuste previo del volumen a dispensar…

Todas estas son operaciones de rutina antes de cada llenado, e incluyen, después de que todo está listo, la revisión de especialistas y técnicos en el área, y un supervisor de buenas prácticas que garantiza que todas estas operaciones se realicen cumpliendo con lo regulado”.

Todo nos comenta el jefe de las plantas transcurre en ambientes bajo monitoreo las 24 horas, tanto de partículas como de microorganismos. Los datos del monitoreo son registrados y guardados, porque esa información hay que enseñarla a la autoridad regulatoria o a cualquier auditor que, en cualquier momento, necesite comprobar en qué condiciones se hizo, por ejemplo, un lote específico de un producto específico”.

Durante el llenado se toman muestras de todo para comprobar la calidad, tanto microbiológica como físico-química; parámetros como pH, concentración, identidad, todo según la especificación de cada producto, y se envían al laboratorio de control de calidad de Biocen.

Además de una decena de inspecciones o auditorías anuales por parte de la autoridad regulatoria nacional, el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed), y clientes tanto internos para los que formulan y llenan (CIGB, CIM, IFV, entre otros) como extranjeros (aquellos que compran los productos de esos mismos centros, que son procesados en Biocen), el Centro Nacional de Biopreparados debe pasar por procesos de validación periódicos.

Cada seis meses, por regulación, debemos realizar una simulación y validación del proceso. Para garantizar que lo que está ahí está estéril, tenemos que demostrarlo. Lo hacemos con el proceso productivo más crítico, el material de envase más crítico (que demore más tiempo y que tenga más posibilidades de contaminarse; no es lo mismo que entre un microorganismo en un vial unidosis que en uno multidosis, con una abertura mayor, en uno que tarda más en transitar por la línea de llenado que en uno que lo hace más rápido).

“Todo esto se tiene en cuenta. Tomamos un medio de cultivo (una solución enriquecida donde pueden crecer los microorganismos fácilmente), que es el más crítico, el más fácil de contaminarse, y se hace una corrida de llenado…. En esas condiciones se hace la validación, con los mismos operarios, simulando todas las intervenciones y fallos posibles, las paradas. Si en esas condiciones críticas la corrida de llenado sale estéril, tenemos la certeza de que con el producto, que es menos sensible a contaminación, todo va a estar bien”.

Una inversión y mayor capacidad en la planta de IFA

Biocen no se dedica solo a formulación y llenado para otros centros científicos cubanos. Además de la investigación y desarrollo de productos, allí se produce ingrediente farmacéutico activo (IFA) para esos preparados propios y los de otras instituciones del país.

El ingeniero Yoel Perea Martínez, jefe de la Planta de Ingredientes Activos, nos comenta que fabrican el IFA de varios productos, entre ellos la estreptoquinasa recombinante, del CIGB; el LeukoCIM, del CIM; la Biomodulina T y las tres vacunas alergénicas Valergen, de Biocen, y una lista larga de fármacos desarrollados en este y otros centros de la biotecnología cubana, incluidos algunos en fase de ensayos clínicos.

“Hace más de una década, toda la vacuna de alergia de Cuba se produce aquí en Biocen. Suministramos a todas las provincias del país, son de tres ácaros: Valergen DP, del Dermatophagoides pteronyssinus; Valergen DS, del Dermatophagoides siboney, y Valergen BT, del Blomia tropicalis. Son vacunas terapéuticas en función del tipo de alergia que tenga el paciente. El especialista en alergia e inmunología determina el tratamiento y la dosis a aplicar”.

Recientemente, Biocen adquirió una moderna batería de fermentadores, en fase de puesta en marcha durante el mes de mayo. Perea Martínez destaca que su capacidad de fermentación es de 600 litros, con lo que duplica la capacidad de los fermentadores anteriores que sustituye.

Como en el CIGB −explica−, “tenemos montado un sistema de fermentación en bacterias y levadura. Para esta nueva batería de fermentación, Biocen y BioCubaFarma realizaron un proceso de inversión grande y se hizo en medio de las restricciones de la pandemia, no solo económicas, sino de logística, comunicación y transferencia tecnológica. A veces había cierre en el país del fabricante, y estaba el cierre en Cuba. Incluso, hubo que posponerlo en varias ocasiones, pero finalmente se concretó”.

El ingeniero químico Salvador Losada, con una maestría en procesos biotecnológicos y especializado en el área de fermentación en levaduras y bacterias desde su graduación en 1993, nos dice que la moderna batería está compuesta por dos fermentadores, “uno de semilla, que es el pequeño, y otro mayor, de producción”.

Cuenta con tanques auxiliares para el control automático de pH –“uno lo carga y automáticamente el sistema puede inyectar base o ácido en dependencia de la necesidad para mantener el pH estable dentro del fermentador”−, y hay un tercer tanque auxiliar para el control de espuma.

“Cuando se trabaja con microorganismos, no es como una reacción química. Tiene características diferentes. Hay que estandarizar y ver cómo se mueve para ir ajustando los parámetros”, explica el ingeniero Losada. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

“La fermentación a veces genera espuma, pues son fermentaciones aerobias, necesitan aire porque consumen oxígeno; por tanto, el movimiento de agitación, más el aire suministrado, puede generar espuma, y mucha espuma puede comprometer el proceso de fermentación… Hay sensores de espuma y, si se llega a cierto nivel, se añade una solución antiespumante y se controla”.

Un sistema computarizado permite el seguimiento y control del proceso desde una pantalla. “Todos los procesos son rastreables, verificables, algo que exigen las entidades regulatorias en la producción de medicamentos de alto estándar”.

El mando computarizado añade nos posibilita controlar el proceso en su totalidad, durante todas las fases de la fermentación, esterilización, temperatura y otros parámetros. Nos da seguridad en cuanto a la capacidad de fermentación. Todo queda registrado: las lecturas de sensores y las acciones del operario.

“Podemos guiarnos, dar seguimiento en línea al proceso de fermentación, la situación tanto del pH y la concentración de oxígeno como del crecimiento celular y el nivel o volumen dentro del fermentador gracias a sensores. Anteriormente teníamos que extraer muestras para apreciar el crecimiento celular; ahora lo vemos online, lo cual nos ayuda en la optimización del producto, porque sabemos cómo está el microorganismo”.

La batería de fermentación cuenta con dos sistemas automatizados de limpieza en el lugar (Clean in Place, CIP), tanto para el reactor como para los fermentadores. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Fue un trabajo conjunto de diseño con el fabricante y se adaptó a nuestras condiciones, para que sea lo más versátil posible y permita varios tipos de fermentación. Hay fabricantes que lo hacen estándar, pero nosotros lo hicimos de acuerdo con nuestros requerimientos, necesidades y la experiencia de muchos años en fermentación.

“En el diálogo con el fabricante, este fue asimilando y nos dio la oportunidad de tener un equipo hecho según nuestras especificaciones. Sabíamos adónde íbamos, lo que necesitábamos y cómo lo necesitábamos”.

http://www.cubadebate.cu/especiales/2021/05/24/biocen-la-estrategica-etapa-final-en-la-fabricacion-de-vacunas-y-otros-productos-de-la-biotecnologia-cubana-fotos/

Una pelea cubana contra los ácaros

Se le atribuye al célebre emperador francés Napoleón Bonaparte un anatema que reza: “la estatura no se mide de los pies a la cabeza, se mide de la cabeza al cielo”. Si atendemos a las palabras del perdedor en la Batalla de Waterloo, el doctor en Ciencias Alexis Labrada Rosado sería émulo del gigante Polifemo.
Con el director de Investigación y Desarrollo del Centro Nacional de Biopreparados (BioCen) conversó Diario Mayabeque sobre uno de los proyectos que él dirige y que recibiera hace unas horas el Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba 2020: Avances en la caracterización inmunobiológica, molecular y clínica de los alergenos de Blomia tropicalis
“Como su nombre lo indica el Blomia tropicalis es un ácaro propio de zonas tropicales y climas húmedos. Es una especie relativamente nuevo, desde el punto de vista del conocimiento científico que sobre él se tiene. El premio resume varios artículos científicos e investigaciones, realizadas en colaboración con dos casas de altos estudios latinoamericanas: la Universidad de Sao Paulo (Brasil) y el Instituto de Investigaciones Inmunológicas de la Universidad de Cartagena (Colombia), con la Universidad de La Habana y, además, con el Hospital Calixto García y los servicios de alergia del Ministerio de Salud Pública (Minsap), señaló Labrada Rosado.
Refirió, además, que la novedad de este trabajo radica en la caracterización de los alergenos del ácaro alergénico (Blomia tropicalis). Respecto a Blomia tropicalis nuestro país fue el primero en el mundo en contar con una vacuna terapéutica registrada (Valergen-BT) e introducida masivamente, cuya plataforma tecnológica ha constituido la base de los avances actuales en el marco de este resultado.
“Combina conocimientos básicos de biología, biología molecular, bioquímica, evaluaciones en modelos animales (incluyendo algunas variantes de una nueva vacuna que estamos desarrollado para el tratamiento del asma) y resultados clínicos, que se derivan de ensayos clínicos que hemos realizado en Cuba. Todos esos logros aportan nuevos conocimientos sobre las características de la enfermedad alérgica producida por este microorganismo, que se distingue de otros, por la severidad del asma que provoca, y que guarda una relación estrecha con propiedades bioquímicas de esos alergenos que han sido evaluadas por métodos modernos, empleando, incluso, modelos animales transgénicos y, de esta manera, hemos evidenciado las características de respuesta inmunológica hacia esas moléculas alergénicas”, detalló el especialista.
Desde 2013 el grupo dirigido por Labrada y conformado por 13 investigadores y 33 colaboradores, han venido trabajando sin descanso para conocer al detalle las particularidades de un peligroso productor de alergias.
-Doctor, hablando de reconocimientos, usted es coautor del proyecto Uso de la Biomodulina T desde un escenario preventivo, para el enfrentamiento a la COVID-19 en Cuba, que fuera galardonado hace unos meses con el Premio a la Innovación Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma)…
-Sí. De conjunto con la doctora en Ciencias Mary Carmen Reyes Zamora y otros colegas concebimos esa iniciativa. La Biomodulina T es un producto de los más importantes que produce BioCen, que tiene todo un camino recorrido de casi 20 años dentro del sistema cubano de salud.
“Hace unos cuatro años desarrollamos un proyecto para expandir las aplicaciones clínicas del medicamento, basadas en ensayos clínicos y, al mismo tiempo, conocer más a profundidad sus mecanismos de acción, puesto que faltaba en aquel entonces —y aún hoy— al respecto.
“No obstante, sobre la base de publicaciones y estudios científicos bastante recientes, fue posible basar científicamente el posible funcionamiento de la Biomodulina T en el reforzamiento de la defensa de la inmunidad contra cualquier infección viral de forma general, pero, más específicamente, contra el SARS-CoV-2. Desde BioCen teníamos un ensayo clínico en VIH, que está en ejecución en estos momentos, y existía una experiencia clínica en el uso de este producto como inmunorestaurador en pacientes de la tercera edad. En base a esos elementos, fue que se decidió presentar el medicamento con un carácter preventivo, principalmente, aunque no excluye posibilidades terapéuticas en una etapa temprana de la enfermedad.
“Esa idea encontró respaldo en el sistema de salud. En los pacientes de la tercera edad ocurre un proceso de inmunosenescencia; o sea, un envejecimiento de su sistema inmune, haciéndolos vulnerables a distintas enfermedades. Y pudimos comprobar que la Biomodulina T refuerza ese sistema inmune, ayudando a que exista una mejor respuesta inmunológica”, concluyó Labrada Rosado.
https://www.facebook.com/PeriodicoMayabeque/posts/5355037071236890
 
 
 
 
 
 

Justo reconocimiento al sacrificado empeño de BioCen

Darian Bárcena Díaz
Fotos: Raydel Estrada Abreu
Muchos son los motivos que le asisten a los trabajadores del Centro Nacional de Biopreparados (BioCen), ubicado en el municipio de Bejucal, para conmemorar este 1 de Mayo.
Estos hombres y mujeres de talento probado han estado en la primera línea de enfrentamiento contra la COVID-19, en el proceso de escalado productivo de tres de los cinco candidatos vacunales de Cuba contra el coronavirus y, a la par, han mantenido el desarrollo de otros proyectos vitales para el país.
Por todos esos motivos, el colectivo de BioCen recibió en la jornada de ayer la condición de Vanguardia Nacional. La jornada fue propicia también para reconocer a 15 profesionales de la institución con la Orden Juan Tomás Roig por 20 años (en el caso de las mujeres) y 25 años en el sector (en el caso de los hombres).
La directora general de BioCen, la doctora Tamara Lobaina Rodríguez destacó la significativa labor de sus compañeros en este año, condicionado por la expansión de una pandemia a nivel mundial. Asimismo, señaló que la entidad ha consitutido uno de los bastiones del país en la lucha contra el virus, al insertar varios medicamentos de producción propia en el protocolo sanitario contra la COVID-19.
Por su parte, el vicepresidente de la OSDE BioCubaFarma, Dr. Eulogio Pimentel, reconoció el aporte indescriptible de este conglomerado, una de las dos únicas empresas de alta tecnología del país (la otra es el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología) para mantener los estándares de salud de nuestro pueblo.
El acto estuvo presidido por Yanina de la Nuez Aclich, primera secretaria del Comité Provincial del PCC y presidenta del Consejo de Defensa Provincial, Tamara Valido Benítez, gobernadora provincial, el Dr. Eulogio Pimentel, vicepresidente de la OSDE BioCubaFarma y otros representantes de organizaciones políticas y de masas del municipio y la provincia.
 

BioCen refuerza su liderazgo científico en medio de la pandemia

Merecedor, junto con el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, de la condición de Empresa de Alta Tecnología, el Centro Nacional de Biopreparados (BioCen) tiene un peso fundamental en la salida productiva de los resultados de nuestra industria biofarmacéutica.

El ingeniero José Benito de Armas Rodríguez, director adjunto de la entidad, perteneciente al grupo empresarial BioCubaFarma, refirió a Granma que, en sus 28 años de labor, la institución ha centrado su misión en la investigación, el desarrollo y la fabricación de fármacos, vacunas, suplementos, diagnosticadores, reconstituyentes y otros renglones destinados, en su mayoría, al sistema nacional de Salud.

Dentro de sus productos líderes resalta la Biomodulina-t, un inmunomodulador biológico de origen natural, que es aplicado por vía intramuscular e intravenosa. Su principal empleo consiste en el tratamiento de infecciones respiratorias a repetición en el adulto mayor, con favorables resultados de eficacia y seguridad demostrada en ensayos clínicos, y con más de dos décadas de uso en la práctica médica en Cuba.

Tiene acción citorrestauradora y se indica en pacientes aquejados de disfunción inmunológica, sobre todo de tipo celular, asociada al deterioro gradual del sistema inmune provocado por el envejecimiento (el denominado proceso de inmunosenescencia).

Hoy la Biomodulina-t figura en la relación de fármacos contenidos en los protocolos de enfrentamiento a la covid-19 en grupos vulnerables de la población, en particular adultos mayores, a fin de fortalecerles el sistema inmunológico.

Otros aportes notables del BioCen son el antianémico de origen natural Trofín, y la línea de vacunas Valergen, que propicia el diagnóstico y la inmunoterapia para las alergias respiratorias ocasionadas, básicamente, por ácaros domésticos.

Según puntualizó el ingeniero Benito de Armas, el centro asume, de igual modo, la producción de un grupo importante de vacunas y fármacos obtenidos en distintas instituciones científicas de BioCubaFarma.

Aparecen en la relación la Vacuna Antihepatitis b recombinante, la Antitetánica, la Vacuna HeberNasvac, Antimeningocócica bc, Vacuna Conjugada Haemophilus influenzae tipo b, Pentavalente líquida contra la difteria, tétanos, tos ferina, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo B, y la Antileptospirócica.
También se incluyen en esa lista el anticuerpo monoclonal Nimotuzumab, la Eritropoyetina humana recombinante, el Heberprot-p, la vacuna terapéutica Cimavax-EGF contra el cáncer de pulmón avanzado de células no pequeñas (el más mortífero y frecuente de los tumores malignos de ese vital órgano), la Estreptoquinasa recombinante, el surfactante pulmonar natural Surfacen y varios de los interferones logrados en Cuba, entre ellos el Alfa 2b Humano Recombinante.

Con la aparición y posterior propagación en Cuba de la COVID-19, el colectivo de trabajadores del BioCen no solo ha garantizado la creciente demanda de los principales productos biotecnológicos cubanos empleados en el enfrentamiento a la pandemia, sino que logró crear, en pocos meses, un innovador Medio de Transporte para Virus (BTV), destinado a la recolección y el traslado de muestras clínicas sospechosas de contener el coronavirus sars-cov-2 (agente etiológico de esa enfermedad).

El Centro Nacional de Biopreparados se encarga del escalado industrial del candidato vacunal Soberana 02, lo cual posibilitó fabricar las dosis requeridas para los estudios clínicos en fase III del promisorio producto y los estudios de intervención en este esfuerzo contra el contagioso virus.

http://www.granma.cu/ciencia/2021-04-27/biocen-refuerza-su-liderazgo-cientifico-en-medio-de-la-pandemia

Ciencia y cultura: la fuerza de un país

Ciencia y cultura han de darse la mano para que un país avance, para hacerlo más fuerte; por eso la Casa de la Música Artemisa en compañía de la dirección provincial de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, la Asociación Hermanos Saíz, la Empresa Musicuba y artistas de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), hicieron un pequeño homenaje a los trabajadores del Centro Nacional de Biopreparados (BioCen), sito en Bejucal.

Un pedacito de Artemisa está allí. “De los casi mil trabajadores del BioCen, 38 son artemiseños y muchos de ellos constituyen piezas clave en el desarrollo científico logrado aquí”, explicó Marlerys Sánchez, comunicadora del centro.

“Al cumplirse exactamente un año de la creación de uno de los logros más importantes para el enfrentamiento y diagnóstico de la COVID-19 en Cuba, quisimos agasajar a quienes a diario construyen una Cuba mejor desde la ciencia”, dijo a el artemiseño Renier Rodríguez Chils, director de la Casa de la Música Artemisa.

La empresa de alta tecnología, perteneciente al grupo BioCubaFarma, de conjunto con el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí e investigadores de otras instituciones, lograron desarrollar y escalar industrialmente, en solo siete días, el primer medio de transporte para virus obtenido en Cuba y destinado a la recolección y traslado de las muestras clínicas nasofaríngeas y orofaríngeas para el diagnóstico de Sars-CoV-2 (logro científico que permite la adecuada preservación de las muestras, desde su recolección hasta el procesamiento, de PCR en los laboratorios de biología molecular).

Recorrer las plantas de producción,  conocer de cerca a quienes tienen la responsabilidad de elaborar miles de dosis de las vacunas Soberana 01, Soberana 02 y Soberana Plus, a los que velan los controles de calidad y ordenan los bulbos en cajas de manera manual, procuró un intercambio interesante para ambas parte

Israel Rojas Fiel, cantante de la agrupación Buena Fe, agradeció la dedicación diaria y oportuna de cada uno de los operarios, técnicos e investigadores del BioCen.  “Ustedes son la fuerza de un país; ustedes representan todo aquello que Fidel un día soñó para esta Patria; ustedes merecen el reconocimiento inmenso de cada cubano”, comentó.

Al finalizar el encuentro, la Casa de la Música Artemisa y Musicuba, entregaron -en nombre de la EGREM- un reconocimiento a la dirección del BioCen y agradecieron el incansable esfuerzo de quienes allí laboran.

http://artemisadiario.cu/2021/04/ciencia-y-cultura-la-fuerza-de-un-pais/

De productores de #VacunasCubanasCovid19 a voluntarios en el estudio de intervención.

Este miércoles 24 de marzo comenzó en BioCen el estudio de intervención para evaluar los efectos de la vacunación anti Sars-Cov-Dos en grupos problacionales de riesgo de infección, enfermedad y dispersión de epidemia.

Es un orgullo inmenso para los trabajadores que han estado vinculados directamente a la producción de Soberana 02, formar parte también de esta investigación y recibir la inmunización contra la COVID-19.

Claudio: toda una vida dedicada a la ciencia cubana

La Habana, Cuba. – Mi hija prácticamente pasó su niñez y juventud entre el Centro Nacional de Biopreparados y la casa. Y para orgullo nuestro, hoy ella es Miembro de la Academia de Ciencias en su condición de joven asociada, e investigadora del Centro de Inmunología Molecular, dice con alegría el padre ejemplar y al mismo tiempo científico dedicado, el investigador Titular del BioCen y jefe del proyecto de Alzheimer, Doctor en Ciencias Claudio Rodríguez Martínez.

Claudio, como lo conocen todos en el centro, ha contribuido con numerosos aportes científicos a librar la intensa batalla que representa la prevención y el tratamiento de la Enfermedad de Alzheimer, afirma que el Centro Nacional de Biopreparados, BioCen, es parte indisoluble de su vida.

“En el Centro tengo mis más allegados amigos, algunos son familia muy cercana; con muchos compartimos alegrías, dificultades, problemas, ayudas, apoyos, retos. Sin exagerar, hemos integrado una gran familia en un clima cada vez más alentador”

Miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba, se ha dedicado intensamente a la formación profesional, ética y social de muchos de los trabajadores y afirma que el agradecimiento se ha tornado en cariño, respeto, consideración y amistad.

El Doctor ha dedicado más de tres décadas de su vida al trabajo en BIOCEN, centro científico ubicado en Mayabeque, que brinda conocimientos y diversidad tecnológica mediante la producción y desarrollo de parenterales de bajo volumen, liofilizados, vacunas y otros productos biotecnológicos.

También la entidad ha tenido un rol fundamental en la elaboración de Ingredientes Activos para componentes de vacunas, biofarmacéuticos y otros productos.

El Doctor Claudio Rodríguez, ha contribuido al desarrollo de proyectos científicos como las vacunas alergénicas para combatir las alergias y fármacos antianémicos, y muchos otros logros que constituyen muestra permanente de la clasificación de Cuba como panteón científico.

  • ¿Qué representa para su vida y su labor como investigador, haber sido uno de los fundadores de BioCen?

Comencé a trabajar en mayo de 1987 en BioCen como investigador. Como aún no se había terminado la Planta de Medios de Cultivo del Centro, adaptamos una casa en mal estado en el municipio Bejucal para ser nuestro laboratorio de Investigaciones.

Nuestra tarea fue desarrollar los componentes principales de medios de cultivo, tales como peptonas, hidrolizados de proteínas y extractos, para el análisis de virus y otros microorganismos y la consecuente creación de fármacos para combatir enfermedades asociadas a los mismos.

Luego, sobre la base a esos componentes, debimos desarrollar los medios para el diagnóstico microbiológico en los hospitales. Todo el objetivo de trabajo estuvo enfocado a sustituir las importaciones de medios de cultivo, ya que en Cuba anteriormente se producían solo 12.

En esas condiciones, trabajando hasta las madrugadas, desarrollamos más de 30 productos que estuvieron listos para el inicio de la producción en 1992 en la Planta de Medios de Cultivo de BioCen.

Hasta la actualidad hemos desarrollado más de 100 medios de cultivo y bases nutritivas con tecnologías propias, con más de 40 patentes otorgadas en Cuba y en el extranjero.

Comencé en BIOCEN como Investigador Agregado y allí alcancé la categoría de Investigador Titular, Tecnólogo de Primer Nivel, Biotecnólogo Superior de Primer Nivel. En la actualidad soy Miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba.

  • ¿Cuáles son los principales proyectos científicos a los que se ha vinculado durante sus años de trabajo en BioCen? ¿Cuál cree que ha sido el más significativo?

Como investigador siempre he sido un profesional inquieto que ha buscado la novedad y eficacia en las líneas de investigación que he abordado con mis compañeros. Así comencé como Jefe de Proyecto del Desarrollo de medios de cultivo.

Surgió la necesidad de desarrollar medios para la micropropagación de plantas y asumí la jefatura de ese nuevo proyecto.

Una vez encaminado y demostrada en la práctica su factibilidad e introducidos los primeros productos, me dediqué al desarrollo de nueva generación de medios de cultivo, los cromogénicos y fluorogénicos.

BioCen fue la tercera empresa en el mundo en desarrollar y producir dichos medios, antecedida por una empresa de Alemania y otra de Francia.

Recuerdo que en una visita a ese último país, con la colaboración de la embajada de Cuba contacté con el científico que desarrolló y patentó el primer medio cromogénico para buscar su colaboración.

Pero al conocer que ya habíamos obtenido, producido y patentado un medio de la misma naturaleza y tecnología, me expresó que si habíamos logrado eso en Cuba de manera independiente, no sería necesaria su intervención en nuestro desarrollo.

Así se obtuvieron patentes en Cuba y el extranjero y una vez más, demostrada la factibilidad de la investigación, asumí un nuevo reto como jefe de proyecto: el desarrollo de nanocompuestos para el diagnóstico basado en nanopartículas de arcillas naturales y cerámicas.

También fueron obtenidas patentes en Cuba y en el extranjero.

  • Coméntenos un poco sobre su trabajo e investigaciones al frente del proyecto de Alzheimer

En BioCen, surge la necesidad de la búsqueda de nuevos fármacos para enfermedades que hasta el momento no tienen cura efectiva y que sean fuentes potenciales de ingresos significativos.

Así incursioné como Jefe de un proyecto en el cual aún investigo y lidero, el desarrollo de Bioproductos para la Prevención y Tratamiento de la Enfermedad de Alzheimer.

Este proyecto ha resultado el mayor reto al que me he enfrentado como investigador, por tratarse de una enfermedad que, hasta el momento en el que asumí el diseño del proyecto, era desconocida para mí y para los demás miembros del equipo de investigadores.

Alrededor de un año estudiamos la bibliografía científica, asistimos a congresos internacionales en Cuba, intercambiamos con investigadores y médicos y finalmente, logramos formular la propuesta y se aprobó el proyecto, que tiene apoyo del CITMA y de la Oficina Regional de la FAO.

En un tiempo record se crearon las condiciones para los experimentos en BioCen. Hemos desarrollado varios modelos y asimilado pruebas conductuales, cumpliendo las normas internacionales y éticas que rigen tales investigaciones.

Así, se logró en colaboración con la Universidad de Ciencias Informáticas, el desarrollo de una aplicación para el diagnóstico neuropsicológico de la enfermedad de Alzheimer para dispositivos móviles.

También se ejecutó, en estrecha colaboración con un grupo de médicos especialistas de elevada preparación, un estudio epidemiológico de la prevalencia de la enfermedad y su vinculación con hábitos alimenticios y estilos de vida en 3 municipios del país (Bejucal, Baracoa y Santa Crus del Norte) y se presentó una solicitud de patente en Cuba y en el extranjero de un fármaco.

Hoy, estamos desarrollando un nuevo farmáco nutracéutico para la prevención de esta enfermedad.

  • ¿Cómo valora los resultados de su labor como Director de Investigación y Desarrollo de BioCen?

Fungí como Director de Investigaciones de BioCen desde 1992 hasta el 2016. Al cumplir los 60 años de edad pasé a desempeñarme como Biotecnólogo Superior de Primer Nivel y Jefe de Proyecto.

En esa etapa tuve la oportunidad de conducir la formación de toda una generación de jóvenes investigadores, entre los cuales se encuentran la Directora General de BioCen, la Doctora en Ciencias Tamara Lobaina Rodríguez, el actual Director de Investigadores, Doctor en Ciencias Alexis Labrada Rosado y Jefes de Grupo y de Proyectos, de los cuales me enorgullezco por su entrega y consagración al trabajo.

Su formación fue integral, logrando siempre inculcarles que el resultado final de cualquier tarea de investigación en BioCen culminaba con la introducción industrial, el  registro sanitario y la comercialización.

En ese cargo tuve la oportunidad de integrar al Sistema General de Calidad, la fase de Investigación y el Desarrollo, logrando que BioCen fuera la primera entidad en el país que obtuviera la Certificación según las normas ISO 9001 (reconocida a nivel internacional para sistemas de gestión de calidad) con la inclusión del proceso de Diseño entendido como el Proceso de Investigación y Desarrollo.

  • ¿Cuál es la importancia de estos proyectos de Investigación y Desarrollo del Centro?

Los proyectos de Investigación y Desarrollo de BioCen han tenido un impacto relevante en la salud de la población y solo menciono someramente algunos:

  • La inmensa mayoría de los análisis microbiológicos del país se ejecutan con los medios de cultivo desarrollados por BioCen. Se han realizado millones de pruebas y se han sustituido cifras millonarias de importaciones.

Igualmente los medios se emplean en la industria alimenticia, control de la calidad del agua, de los fármacos, entre otras aplicaciones.

  • Las vacunas alergénicas han posibilitado cifras millonarias de reducción del consumo de medicamentos.

Han ayudado a la reducción de la frecuencia y severidad del asma en miles de pacientes alérgicos a los ácaros del polvo anualmente.

  • Los antianémicos, como el Trofin, han posibilitado el tratamiento de  embarazadas, ancianos y niños con anemia.

BioCen es la salida productiva de un número considerable de productos de la biotecnología cubana destinados a los programas nacionales de vacunación y de enfrentamiento al cáncer, como la vacuna contra la Hepatitis B, la vacuna pentavalente, los interferones, el Heberprot P, el G-CSF, la Eritropoyetina, por solo mencionar algunos.

  • ¿Cómo valora usted el trabajo de BIOCEN en la lucha contra  la COVID-19?

Como parte de su compromiso con la salud del pueblo, BioCen ha participado con sus productos en el combate a la COVID-19.

En solo una semana se desarrolló el medio de transporte para las muestras a procesar por el PCR, en tiempo record se obtuvo el registro sanitario por la autoridad nacional CECMED y se distribuyen miles de unidades a la red de laboratorios.

En lo personal tengo la satisfacción de haberle propuesto a la Dirección General del Centro el empleo de la Biomodulina T para la prevención de la enfermedad y que esta propuesta se materializara posteriormente como un proyecto liderado y conducido por el Grupo de Ensayos Clínicos de BioCen en coordinación con el MINSAP.

La Biomodulina T, inmunomodulador de origen natural, se ha aplicado de manera preventiva para fortalecer el sistema inmune y con éxito a todos los hogares de ancianos del país y a grupos vulnerables con resultados altamente positivos, pues ningún sujeto que lo ha recibido se ha enfermado de la COVID-19 y la incidencia de afecciones respiratorias en esas poblaciones ha disminuido significativamente.

  • ¿Qué representa para usted haber recibido una felicitación del presidente del país Miguel Díaz-Canel, el Día de la Ciencia Cubana?

En lo primero que pensé no fue en mí. Fue en el Presidente Diaz-Canel, que se preocupa por estimular y atender a los trabajadores, a los científicos.

Él es un continuador de las ideas y los métodos de trabajo de nuestro Comandante en Jefe, de la vinculación con el pueblo.

¿Cómo el Presidente del país tiene tiempo, entre tantas y complejas tareas, para tener el detalle de felicitar a una persona como yo que sólo ha cumplido con el deber para con su pueblo?, me pregunté.

Por supuesto, también sentí orgullo, por mí y por mis compañeros, por BioCen, por el reconocimiento a este enorme esfuerzo colectivo.

Por último, pensé en el por qué he alcanzado los resultados que el Presidente reconoce, entonces sentí agradecimiento, a la Revolución, al Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación, y en especial a los Directivos que durante años han liderado la institución, que me han dado la oportunidad de desarrollarme como investigador, por haber garantizado los recursos, las condiciones, el ambiente laboral y el sentimiento de ser útil.

Por último, quiero recalcar que han sido años de compartir con un magnífico colectivo de investigadores, tecnólogos, técnicos y obreros que me han acompañado en la materialización de mis sueños de llevar a la práctica los resultados de la investigación para impactar en la salud de mi pueblo y en la economía del país.

https://www.radioreloj.cu/noticias-radio-reloj/ciencia/claudio-toda-una-vida-dedicada-a-la-ciencia-cubana/

Proyecto Alzheimer, una investigación por la salud

La Habana, Cuba. – Este proyecto ha resultado el mayor reto al que me he enfrentado como científico, dice Claudio Rodríguez, investigador titular del Centro Nacional de Biopreparados (BioCen), y líder del proyecto Bioproductos para la Prevención y Tratamiento de la Enfermedad de Alzheimer.

Durante un año, los miembros del equipo del proyecto estudiamos la bibliografía, asistimos a congresos e intercambiamos con investigadores y médicos sobre las mejores vías para desarrollar respuestas contra esa demencia, comenta el experto.

Rodríguez indica que se logró formular la propuesta y se aprobó el desarrollo del proyecto Alzheimer, que cuenta con el apoyo del CITMA y de la Oficina Regional de la FAO.

En un tiempo record se crearon las condiciones para los experimentos en BioCen, con el desarrollo de modelos y pruebas conductuales y cumpliendo las normas internacionales y éticas, afirma el científico.

Ciencia y Salud en Cuba

El proyecto Alzheimer logró, en colaboración con la Universidad de Ciencias Informáticas, el desarrollo de una aplicación en dispositivos móviles para el diagnóstico neuropsicológico de la demencia, afirma Claudio Rodríguez, investigador Titular del Centro Nacional de Biopreparados (BioCen) y líder del proyecto desarrollado por la entidad.

Explica que también se ejecutó, en colaboración con un grupo de médicos especialistas, un estudio epidemiológico de la prevalencia del Alzheimer y su vinculación con hábitos alimenticios y estilos de vida en TRES municipios del país.

El investigador indica que el proyecto Alzheimer se encuentra desarrollando un nuevo farmáco nutracéutico para la prevención de esta enfermedad.

Según datos de la Revista Cubana de Salud Pública, el Alzheimer ocupa casi el 70 por ciento de las demencias desarrolladas por la población de más de 70 años.

https://www.radioreloj.cu/destacadas/proyecto-alzheimer-una-investigacion-por-la-salud/


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